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lunes, 20 de junio de 2011

Valoran importancia de seminario sobre Cuba y los afrodescendientes en América, efectuado en La Habana




PEDRO DE LA HOZ

Los caminos de reflexión abiertos durante los cinco días del Seminario
Cuba y los afrodescendientes de América, auspiciado por el Instituto
Juan Marinello en La Habana, apuntaron hacia el reconocimiento de la
enorme deuda histórica con los hombres y mujeres arrancados por la
fuerza de sus tierras para ser explotados y a la necesidad de
visibilizar los aportes sociales, económicos y culturales de quienes
contribuyeron a fundar nuevos pueblos en esta parte del mundo.

También fueron ventilados problemas que gravitan sobre las poblaciones
negras y mestizas del hemisferio, como la pobreza, la marginación, la
falta de oportunidades y la discriminación.

Aún en una sociedad como la cubana, en la que con el triunfo de la
Revolución fueron desmontadas las bases institucionales de la
discriminación y en un proceso inédito se democratizaron la educación
y la cultura, persisten ciertos prejuicios raciales y no se han podido
todavía borrar definitivamente las desventajas históricamente
acumuladas entre los sectores poblacionales negros y mestizos.

En tal sentido cobraron fuerza las palabras dichas por Miguel Barnet
al clausurar el evento, cuando expresó que Cuba estaría incompleta si
no reconocemos en su justa medida el aporte de los africanos y sus
descendientes a la formación de la nacionalidad y la cultura del país,
en tanto debe lucharse mientras sobrevivan uno solo de los prejuicios
y taras legados por la anterior sociedad discriminadora y racista.

Por eso, al hablar también desde la perspectiva cubana, el sociólogo
Fernando Martínez Heredia, Premio Nacional de Ciencias Sociales, al
inaugurar el foro manifestó: "El racismo favorece a las necesidades
ideológicas de aquellos que aspiren a un regreso mediato al
capitalismo, porque es una naturalización de la desigualdad entre las
personas, algo que nadie admitiría en la Cuba actual si se planteara
respecto al orden social en general. Por tanto, con mucha más razón
tenemos que desarrollar y hacer triunfar el antirracismo: la lucha por
la profundización del socialismo en Cuba está obligada a ser antirracista".

Pesan las palabras dichas por el activista social norteamericano James
Early al reconocer: "Estados Unidos no lidera hoy el movimiento
afrodescendiente mundial, a pesar de la larga historia de lucha de sus
comunidades. El centro se encuentra en América Latina y el Caribe,
porque es donde se está intentando hacer coincidir las agendas
ciudadanas con las estatales. En este contexto, la Revolución Cubana
que hizo de los marginados —los de antes de 1959 y los que quedaron
después— sujetos listos para construir su país, tiene una
responsabilidad central por el ejemplo que irradia al resto de la
región. Construir entre todos debe ser la propuesta: en la diversidad
tomaremos mejores decisiones".

A estos esfuerzos se sumará, desde hoy en Caracas, el Foro sobre la
Afrodescendencia en Nuestra América, que hasta el jueves 22 pondrá
acentos en las transformaciones sociales en el continente y en el
diálogo con los pueblos africanos.

(tomado de La Jiribilla
http://www.lajiribilla.cu/ )

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