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lunes, 29 de julio de 2013

SUSANA HARP CANTANDO CHUCHUMBÉ.- EL CANTO PROHIBIDO DE LOS NEGROS

El chuchumbé, para los afrodescendientes conocidos como “jarochos” –nominal de una casta afro– es expuesto con gran expresividad hoy en día como ejemplo de su repertorio y sobre todo de su estilo de ejecutar su música, en donde prevalecen patrones rítmicos y conceptos africanos como el tangueo, forma de improvisación rítmica que realiza el requinto en los sones jarochos. Pero, amén de lo visible a flor de tierra, los Afrodescendientes sobre piel canela, como les llama Álvaro Ochoa –otro afromexicanista– llevaron lo negro más allá, y tal vez menos de donde lo suponemos. La organografía mexicana está nutrida de instrumentos de origen africano, entre ellos la marimba, presente en territorio históricamente pintado de negro: el Istmo de Tehuantepec, el Sotavento y la Chontalpa en Tabasco; la marimbola entre los mayas de la península, los jarochos y los mixes de Guichicovi, quienes tocan una marimbola de calabazo directamente relacionada con su ancestro de África Occidental. En la Costa Chica, la arcuza, bote del diablo o tigrera parece que encuentra a su ancestro en el ingungu de los Zulu. Este instrumento es parte sustancial de la Danza de Diablos entre los pueblos afromexicanos de la Costa Chica, pero además tiene connotaciones mágicas cuando se emplea como tigrera, ya que es utilizada para llamar al “tono” o “animal” –nahual entre los indígenas– gemelo animal dentro de la cosmovisión afromestiza. ¿Dónde está la negritud en la música? Más allá de las evidencias de los instrumentos musicales, el etnomusicólogo Rolando Pérez plantea un análisis minucioso detectando, entre otros elementos, patrones rítmicos africanos en las músicas mestizas mexicanas; señala que además del son jarocho ya mencionado, también en los zapateados tabasqueños, en el son de mariachi y en el son huasteco es evidente la presencia de patrones de ritmos divisivos y aditivos, en especial el patrón estándar y los recursos africanos de variación rítmica, así como la utilización de conceptos de origen africano como el master drum –tambor maestro– identificado entre el libre y vigoroso palmoteo de los sones de arpa grande de la Tierra Caliente de Michoacán, o la tamborita, que plantea esa africanidad intangible en los sones y gustos de la región Calentana de Guerrero, Michoacán y el Estado de México. Ruben Luengas.

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