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sábado, 4 de diciembre de 2010

Las marimbas premiadas



por KIEN&KE

Hace 500 años, llegó de África la marimba, y con ella la semilla de una de las manifestaciones musicales más importantes del país: los cantos y la música de marimba del Pacífico colombiano. Los artesanos y artistas afrocolombianos exploraron posibilidades creativas para preservar la esencia africana del instrumento.

En la elaboración de este instrumento predomina la combinación de maderas y fibras vegetales. 23 láminas de madera de chonta, de longitudes diferentes, y 23 secciones de tubo de bambú (guadua) conforman este instrumento. Las láminas se ensamblan sobre un armazón de madera forrado con anterioridad en fibra vegetal. Los resonadores, por su parte, se montan sobre una varilla de hierro. Se toca por percusión de las láminas, con baquetas recubiertas en un extremo con cuero o caucho.

Estos elementos naturales, unidos por el hombre a lo largo de los siglos en un instrumento, han reunido a cantadoras, músicos y a gestores culturales para crear una propuesta de trabajo que vincula a gran parte de la población del Pacifico Sur. Catorce municipios, más de cuarenta agrupaciones y un promedio de dos mil personas se reunieron alrededor de este proyecto cultural desde 2008, para que la Unesco lo declarara como Patrimonio Oral e Inmaterial de la de Humanidad en 2010.



Con estas manifestaciones las mujeres festejan la vida, lloran la muerte, se regocijan en la buena cosecha, rememoran la historia, invocan a sus dioses, incentivan el amor y exaltan la sensualidad. Sus cantos se reflejan en la combinación de los acentos en cada línea de percusión, una particularidad evidente en los sonidos de las marimbas, los gestos del tamborero, las palmas de las manos y los sonidos guturales, resoplidos y sílabas que producen las cantadoras en el momento del clímax de su interpretación.

El currulao, por ejemplo, se toca con marimba, dos tambores cónicos de un solo parche, dos bombos y los sonajeros tubulares de sacudimiento. El coro, a cargo de las cantadoras, se desarrolla con versos reiterados, estribillos y fonemas, sujetados al proceso rítmico y dejando que la melodía del canto se diluya en el ambiente.



Inés Granja es una de las cantadoras más representativas de este proyecto. La artista compone canciones ‒La memoria de Justino, quizá la más reconocida‒, además de interpretar las que se han transmitido de generación en generación. Su trayectoria y su saber le han reconocido el derecho de dictar cursos de vocalización y de canto en universidades y escuelas del país. Por su lado, Marino Beltrán es un marimbero nato. En las riberas caucanas dicen que él y su marimba son uno solo. Inés y Marino tendrán, entonces, la misión de aquí en adelante para que las marimbas continúen sonando, incluso después de su muerte
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En Oaxaca, el maestro Sótero Ruiz Cid, qujien recientemente visitó José María Morelos, es un excelente marimbista e impulsor de un proyecto en nuestro estado, cuyos esfuerzos se han cristalizado con la creación de varios grupos de marimbas y con presentaciones en el extranjero




fuente: http://www.kienyke.com/2010/12/03/las-marimbas-de-la-unesco/?sms_ss=facebook&at_xt=4cfa715a5366573f%2C0

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